Rosamel del Valle

Desastre No 25. Alto ahí, hombre vestido de sol y dueño del mundo / no des un paso más hacia mi jardín con planetas, verdes todavía / no des un paso más hacia mi mar congelado porque un perro verdaderamente solar duerme entre el ramaje del árbol más imposible de reconocer a causa de los cuchillos tatuados que le muestra al viento mucho más libre que los sentidos y que no recurre a historia alguna para creer que ésas son sus hojas, y no las que le inventa la primavera / dormido como estoy en la ventana por cuyos cristales atravesará hoy o mañana la mujer sin nombre que me visita a la hora justa de las catástrofes y quien justificadamente ignora todo negocio relacionado con lo que no sea, por ejemplo, la sorpresa / ¿nunca te será posible, ya no digo aceptar, sino comprender el significado de la estrella que se derrite en cada palabra cuando el corazón está más enjaulado que los leones en el zoo? / hay una línea de la mano que rechaza con solemnidad cuanta imagen del fastidio se le pasea por el dorso y eso significa que no debes insistir ni protestar sino dejarme vivir junto a mi fogata, donde una lengua de fuego canta “Anoche cayó un planeta en el jardin’’ y que parece venir de más allá de donde otra lengua le responde con el estribilo “Junto a la ventana hay un mar de jabón”, aunque no sea más que para indicarme que mi noche está verdaderamente poblada de catástrofes.


·


Este sueño crispado se complace en romper los instantes que le son al corazón
lo que las hojas al árbol.


·


Pregúntame, pregúntame. ¿Sabes lo que es poner de pronto las manos sobre el hombro de quien esta desnudándose? Pregúntame. ¿Sabes lo que es atrapar un pájaro en el vuelo? Pregúntamme. Yo te respondería: “Atrapar, atrapar. Esa es la sabiduría total.
No la tuya, ni la mía. La de la tierra”.

Post-mortem photography

Aleister Crowley

{Kappa-epsilon-Alpha-Lambda-Eta Eta}

STEEPED HORSEHAIR

Mind is a disease of semen.

All that a man is or may be is hidden therein.

Bodily functions are parts of the machine; silent,

unless in dis-ease.

But mind, never at ease, creaketh "I".

This I persisteth not, posteth not through generations,

changeth momently, finally is dead.

Therefore is man only himself when lost to himself

in The Charioting.


Exorcismo de las víctimas


Como sea que en todas las operaciones debe haber una víctima, es preciso que ésta esté purificada, y para ello será necesario lavarla e incensarla con el incienso planetario. Luego, sobre su cabeza le afeitarás un pequeño mechón de pelo, encima del cual exorcizarás a la víctima con sal marina, diciendo:

"Sempiterne omnipotens deus in cujus potestate sunt omnes fines terrae, Sanctifica et tua virtute purifica hostiam istam ut effusio illius sanguinis tibi occidenti, si voluero nec nc sic in illo tuam mitté. Benedictionem. Amén."

Después degollarás a la víctima y, con parte de su sangre, regarás la habitación o lugar destinado para la operación, recitando:

"Omnipotens et Misericors deus moisis, deus abraham, deus jacob sanctifica locum istum, ut per effusionem sanguinis hujus hostiae purae purifica illum et vos omnes angeli et spiritus venite et colligite sangui­nem istum ut illum offeratis deo supremo. Amén."

Por lo que respecta al resto de la sangre, hay que reservarla como algo muy necesario a su posterior requerimiento.

"No sé que tienen las flores, llorona, las flores del camposanto,
que cuando las mueve el viento, llorona, parece que están llorando..."

Sobre la piedra de la locura


En la Edad Media, era una creencia común que la locura resultaba de crecimientos en el cerebro, en general descritos como protuberancias o tumores sobresaliendo de la frente. La extracción quirúrgica de esta "piedra de la locura" de la cabeza de personas consideradas insanas sirvió de tema a varios pintores de los países bajos durante el siglo XVI.


En esta obra de Hieronymus Bosch aparece un falso doctor que en vez de un birrete lleva un embudo en la cabeza (símbolo de la estupidez), extrae la piedra de la cabeza de un individuo mayor y grueso que mira hacia nosotros, aunque en realidad lo que está extrayendo es una flor, un tulipán. Su bolsa de dinero es atravesada por un puñal, símbolo de su estafa. Es usado como expresa crítica contra los que creen estar en posesión del saber pero que, al final, son más ignorantes que aquellos a los que pretende sanar de su «locura». Un fraile y una monja están presentes también en la escena; la religiosa lleva un libro cerrado en la cabeza, esto puede ser una especie de alegoría a la superstición y a la ignorancia de las que se acusaba fuertemente al clero; esta figura femenina puede ser entendida igualmente como una bruja con el libro de los conjuros sobre la cabeza; el fraile sostiene un ´cantaro de vino. El tema del cuadro unido al formato circular en que se realiza podría remitir en cierto modo a un espejo, y así parece arrojar al mundo la imagen de su propia estupidez al desear superarla de este modo tan erróneo. La leyenda que aparece escrita en el cuadro dice Meester snyt die Keye ras, myne name is lubbert das, que significa Maestro, extráigame la piedra, mi nombre es Lubber Das. Lubber Das era un personaje satírico de la literatura holandesa que representaba la estupidez. Viene a decir «mi nombre es tonto».

"The cutting of the Stone", Jan Steen


"Extracción de la piedra de la locura", Jan Sanders Van Hemessen

Fuentes: http://www.literatura.org/Pizarnik/piedralocura_bg.html
http://es.wikipedia.org/wiki/Extracci%C3%B3n_de_la_piedra_de_la_locura
http://www.fisterra.com/human/3arte/pintura/temas/piedra_locura/locura.asp

Rosamel del Valle

{...}
... Amo este rumor parecido al fuego o a la piedra. Amo la angustia parecida a la flor que sangra o a la hoja que se precipita. La angustia del hombre que se vade de sí mismo y que se desespera alrededor de una ausencia sin remedio. Pero apenas huye la sombra que rompe todas las amarras, es decir, mi propia sombra, en cada estrella, en cada árbol o en cada torre, brilla esta palabra que he conocido hace poco tiempo:
FUGA
... Y luego el tropel de perseguidores, el acero vivo de las espadas y el viento un poco blando y un poco lleno de caminos cerrados. La Vía Láctea atraviesa desde los Andes hasta el Océano Pacífico y es como un puente de pequeñas llamas sobre un inmenso deseo, sobre una alegría o sobre una angustia.

An ancient Celtic method of divination


Turn up the top or FIRST CARD of the pack; cover the Significator with it, and say: This covers him. This card gives the influence which is affecting the person or matter of inquiry generally, the atmosphere of it in which the other currents work.
Turn up the SECOND CARD and lay it across the FIRST, saying: This crosses him. It shews the nature of the obstacles in the matter. If it is a favourable card, the opposing forces will not be serious, or it may indicate that something good in itself will not be productive of good in the particular connexion.
Turn up the THIRD CARD; place it above the Significator, and say: This crowns him. It represents (a) the Querent's aim or ideal in the matter; (b) the best that can be achieved under the circumstances, but that which has not yet been made actual.
Turn up the FOURTH CARD; place it below the Significator, and say: This is beneath him. It shews the foundation or basis of the matter, that which has already passed into actuality and which the Significator has made his own.
Turn up the FIFTH CARD; place it on the side of the Significator from which he is looking, and say: This is behind him. It gives the influence that is just passed, or is now passing away.
N.B.--If the Significator is a Trump or any small card that cannot be said to face either way, the Diviner must decide before beginning the operation which side he will take it as facing.
Turn up the SIXTH CARD; place it on the side that the Significator is facing, and say: This is before him. It shews the influence that is coming into action and will operate in the near future.
The cards are now disposed in the form of a cross, the Significator--covered by the First Card--being in the centre.
The next four cards are turned up in succession and placed one above the other in a line, on the right hand side of the cross.
The first of these, or the SEVENTH CARD of the operation, signifies himself--that is, the Significator--whether person or thing-and shews its position or attitude in the circumstances.
The EIGHTH CARD signifies his house, that is, his environment and the tendencies at work therein which have an effect on the matter--for instance, his position in life, the influence of immediate friends, and so forth.
The NINTH CARD gives his hopes or fears in the matter.
The TENTH is what will come, the final result, the culmination which is brought about by the influences shewn by the other cards that have been turned up in the divination.
It is on this card that the Diviner should especially concentrate his intuitive faculties and his memory in respect of the official divinatory meanings attached thereto. It should embody whatsoever you may have divined from the other cards on the table, including the Significator itself and concerning him or it, not excepting such lights upon higher significance as might fall like sparks from heaven if the card which serves for the oracle, the card for reading, should happen to be a Trump Major.
The operation is now completed; but should it happen that the last card is of a dubious nature, from which no final decision can be drawn, or which does not appear to indicate the ultimate conclusion of the affair, it may be well to repeat the operation, taking in this case the Tenth Card as the Significator, instead of the one previously used. The pack must be again shuffled and cut three times and the first ten cards laid out as before. By this a more detailed account of "What will come" may be obtained.
If in any divination the Tenth Card should be a Court Card, it shews that the subject of the divination falls ultimately into the hands of a person represented by that card, and its end depends mainly on him. In this event also it is useful to take the Court Card in question as the Significator in a fresh operation, and discover what is the nature of his influence in the matter and to what issue he will bring it.
Great facility may be obtained by this method in a comparatively short time, allowance being always made for the gifts of the operator-that is to say, his faculty of insight, latent or developed-and it has the special advantage of being free from all complications.

Fuente:http://www.sacred-texts.com/tarot/pkt/pkt0307.htm



Hen to Pan
Gilles de Montmorency-Laval, baron de Rais, llamado Gilles de Rais (o Gilles de Retz) ( 10 de septiembre de 1404 - 26 de octubre de 1440), fue un noble francés del siglo XV que luchó en los años finales de la Guerra de los Cien Años junto a Juana de Arco, a la que siguió y en la que creyó siempre. En esta guerra logró convertirse en mariscal de Francia y amasó una gran fortuna. La buena fama que tuvo en su época de grandioso combatiente contra los ingleses se vio truncada por las atrocidades que cometió cuando se retiró de sus labores militares, después de la muerte de Juana y la caída en desgracia del hombre que lo llevó a la cumbre, George de La Tremoille. Es posible que las acciones escabrosas que realizó tengan que ver con una mentalidad psicópata originada en su infancia. Asesinó a centenares de niños junto a una corte macabra, que le hacía compañía en su castillo, formada por brujos, alquimistas, videntes, adoradores del diablo, etc. Ha sido considerado uno de los aristócratas asesinos (segunda fortuna de Francia) que utilizaban su poder para cometer fechorías, como en el caso de Erzsébet Báthory. Fue un hombre que actuó siempre por impulsos, que cometió numerosos crímenes que contrastaban con una exacerbada fe y creencia en la religión cristiana, siguiendo la frase de San Agustín "Felix culpa!" ("Dichosa culpa"), y su anhelado deseo del perdón de Dios.

En los juicios que se le practicaron expresó que actuaba según la natulareza impuesta por los astros y que no la podía controlar. Según estudios psicológicos pudo sufrir una gravísima esquizofrenia.

Un hecho terrible marcó a Gilles cuando tan solo tenía 10 años: su padre Guy fue atacado por un verraco moribundo mientras cazaba con otros nobles una mañana de febrero de 1414. Resultó que llegó a herir al animal pero que éste, en su último estertor, le dio una enorme embestida que consiguió incrustar los colmillos en su estómago. Guy fue llevado a su casa, donde nada pudieron hacer por él. El pequeño Gilles vio como agonizaba su padre desangrándose lentamente, mientras sus visceras se esparcían por su lecho. Esta sangrienta visión la tuvo presente durante toda su vida y la repetiría con muchas de sus víctimas en el futuro, cuando les rajaba el estómago y se quedaba ensimismado con el espectáculo de sangre y entrañas. Poco después de este hecho su madre Marie también murió y Gilles y su hermano quedaron bajo a la tutela del abuelo materno, Jean de Craon. Este hombre inculcó a los dos hermanos el narcisismo, la soberbia, el poder, el orgullo, con los que Gilles fue desarrollando su personalidad.

A los 14 años su abuelo le regaló una gran armadura milanesa y fue proclamado caballero. Manejó pronto la espada y también fue temprano en aburrirse al practicar sólo con peleles (muñecos construidos precisamente para la práctica) y empezó a relucir toda su agresividad hacia todo ser viviente. Primero animales, luego con seres humanos, como fue el caso de su compañero y amigo de la infancia, Antoin. Un día Gilles propuso un duelo entre ellos con machetes, que al principio fue inofensivo, pero que luego a Gilles se le escapó de las manos: asestó con su machete en el cuello de Antoin. Gilles no ayudó a su compañero mientras éste se desangraba en el suelo y se quedó disfrutando de la visión del brotamiento de la sangre. Fue su primer asesinato, a los 15 años. Quedó sin condena debido a su condición de noble y la intermediación de su abuelo Craon. La familia de Antoin de origen humilde aceptó la exigua indemnización que se les ofreció y así todo quedó zanjado. Otros hechos criminales de su adolescencia fueron alguna que otra perversión sexual.

En 1429 conocería a Juana de Arco, quien lo había fascinado por lo que revelaban las voces que ella escuchaba. Dicen que también quedó maravillado por su belleza. Gilles llegó a decir durante las campañas con Juana que ella era Dios y que si debía de matar ingleses por mandato de Dios, así lo haría. Se convirtió en su escolta y protector, la salvó en varias ocasiones en los fragores de las batallas.
Acusó publicamente a Carlos VII de la ejecución de Juana y llegó a llorar amargamente ante sus cenizas. Gilles Sintió que todo había acabado, que la vida sin ella no tenía ya sentido, que no había pureza en la guerra que se estaba librando.

Su negra barba de azulados reflejos hizo que se le llamara Barba Azul. Era culto, aunque no reflexivo, ávido de riquezas pero más despilfarrador. Desde este momento se entrega a los más locos dispendios para satisfacer sus más caros caprichos. No se recuerda príncipe o rey que hubiese llevado un lujo semejante.

Para procurar el dinero, que le había llegado a ser cada vez más necesario, tuvo que apelas a diferentes recursos. Gilles se aproxima al momento en que se anuncia, amenazadora, la ruina inevitable. Sus cofres están vacíos; su crédito, agotado; los que le rodean en las horas dichosas, presintiendo el desastre, se alejan de él. Ante esta situación se vuelve hacia el esoterismo buscando en la alquimia el modo de fabricar el oro que le falta (se interesó por el secreto de la Piedra filosofal ). Se rodeó de una corte grotesca de brujas, nigromantes, alquimistas, entre los que se encontraban Guillaume de Sillé, Roger de Brinqueville, Antonio de Palerno, Heriet, Poitou, Corrillaut, entre otros. Finalmente, cae en manos de un embaucador florentino llamado Prelati quien le asegura que llenará sus arcas gracias a la magia negra.
El mariscal visita con frecuencia a su cómplice, se informa con ansiedad del resultado de las investigaciones. Prelati asegura a su señor que, en una de sus invocaciones, ha visto cerca de él al demonio, pero que esta aparición fantástica se desvaneció sin que hubiera podido pronunciar palabra alguna. El crédulo mariscal tenía un pánico atroz al diablo aunque nunca lo veía, hizo caso de Prelatti, con quien tenía una relación homosexual, y mandó que se redoblasen los ensalmos y las conjuras. En otras ocasiones Prelatti salía herido después de una de sus invocaciones, que siempre se relizaban en un cuarto escondido, lo que causaba en Gilles más pánico. Sillé fue el proveedor de todos los elementos para las invocaciones en Tiffauges y el padre Eustache Blanchet el de contratar a los invocadores como Prelatti o La Riviére (el cual vio al demonio en una invocación en un bosque en forma de leopardo, ante la credulidad de Gilles) o alquimistas como Jean Petit, el cual realizó varios hornos para trabajar con mercurio.

Es imposible que el mariscal salga bien de sus empresas —ha dicho uno de los familiares de Gilles de Rais— si no ofrece al demonio la sangre y los miembros de niños llevados a la muerte. Porque su lectura habitual la constituyen los más ardientes poemas de Ovidio y el relato que hace Suetonio de los criminales sacrificios que exige el rey del Infierno. ¿Qué le importa el sacrificio de vidas humanas si adquiere a ese precio el poderío que codicia? A esto se unía además de su voluntad de matar a niños para su disfrute y placer personal.

En su afán por procurarse víctimas para sus sacrificios, servidores de Gilles de Rais como Henriet y Poitou recorrían los pueblos y las aldeas buscando niños y adolescentes, a los que les prometían que harían pajes en los castillos del señor de Rais. De las víctimas los padres no tenían más noticias y si preguntaban les respondían que estaban bien. Pronto la gente se alarmó, y de Rais recurrió a los raptos. Entre 1432 y 1440 se llegaron a contar hasta 1.000 desapariciones de niños de entre 8 y 10 años en Bretaña. Pero la gran locura llegaba por la noche cuando él y sus esbirros se dedicaban a torturar, vejar, humillar y asesinar a niños previamente secuestrados. Después de cada sangrienta noche Gilles salía al amanecer y recorría las calles solitario, como arrepintiéndose de lo hecho, mientras sus secuaces quemaban los cuerpos inertes de las vícitimas.
Una vez se aprovechó de unos niños que eran mendigos y que fueron a pedir limosna inocentemente a su castillo. Gilles los violó y desmembró. A algunos los violó ya muertos y con las entrañas al aire. Una vez muertos los abrazaba fuertemente y deliraba; en otras ocasiones se reía ante los últimos extertores del niño y muchas veces cortaba la vena yugular haciendo brotar la sangre, causándole gran placer.
En algunas ocasiones cuando asesinaba a una de sus víctimas se arrepentía y juraba partir hacia Tierra Santa para redimir sus pecados, pero al poco tiempo volvía a cometer las mismas atrocidades.

Durante los ocho años de terror, Gilles parecía no vivir en un mundo real, rodeado de gran fastuosidad y como si no se diera cuenta de las brutales acciones que llevaba a cabo. Según contó en el juicio que se le hizo, junto con su grotesca corte, cortaban las cabezas de varios niños recién muertos y hacían competiciones para elegir los rostros más bellos. Las cabezas eran ensartadas en picas y las iban calificando. Se llegó a contar que estas calificaciones las firmaba el mismo diablo, que un brujo llamado Rivière podía invocar al diablo, o a uno llamado Barrón, al cual le ofrecían sacrificios como los órganos, ojos, corazones, etc., de las víctimas; todo esto bajo orgías sexuales y etílicas.

El temor se apoderó de los habitantes de los pueblos. Los criados tuvieron que ampliar su campo de acción con lo que el pavor se extendía más y más. Hasta que las murmuraciones se convirtieron en gritos que llegaron a las más altas autoridades.

En el juicio (altamente detallado y del que aún existen los escritos del siglo XV), pasaba del insulto a los jueces al hundimiento más absoluto y fue encerrado en una prisión acomodada por su condición de noble. Se declaró al principio inocente, pero en uno de los trastornos de personalidad que ya sufría de años atrás, rectificó y se declaró culpable, mostrándose muy arrepentido de lo que había hecho el día 15 de octubre y finalmente el día 22 ante los jueces eclesiásticos, todos los asesinatos y las vejaciones que practicaba a los niños (de entre 7 y 20 años), actos de pedofilia, rasgaduras, colgamientos del techo por ganchos, decapitaciones, etc. Dijo que hasta había bebido la sangre de los niños, incluso cuando estos aún estaban vivos, que "necesitaba aquel goce sexual" y que escribió un libro de conjuros con la supuesta sangre de los asesinados.
Se llegaron a constatar 200 víctimas aunque probablemente fueran muchas más. Fue condenado por asesinato, sodomía y herejía.

Finalmente el día 26 de octubre de 1440, Gilles de Rais junto a dos de sus más perversos colaboradores, habiendo rechazado la gracia real (perdón de la pena que se le extendía por ser Par de Francia) fue conducido al prado de la Madeleine en Nantes para ser decapitado. Sus restos fueron enterrados con solemnidad en la iglesia de las carmelitas de Nantes, a petición del mariscal.

Fragmentos de la declaración de Gilles de Rais en el juicio:

“Yo, Gilles de Rais, confieso que todo de lo que se me acusa es verdad. Es cierto que he cometido las más repugnantes ofensas contra muchos seres inocentes —niños y niñas— y que en el curso de muchos años he raptado o hecho raptar a un gran número de ellos. Aún más vergonzosamente he de confesar que no recuerdo el número exacto y que los he matado con mi propia mano o hecho que otros mataran, y que he cometido con ellos muchos crímenes y pecados".

"Confieso que maté a esos niños y niñas de distintas maneras y haciendo uso de diferentes métodos de tortura: a algunos les separé la cabeza del cuerpo, utilizando dagas y cuchillos; con otros usé palos y otros instrumentos de azote, dándoles en la cabeza golpes violentos; a otros los até con cuerdas y sogas y los colgué de puertas y vigas hasta que se ahogaron. Confieso que experimenté placer en herirlos y matarlos así. Gozaba en destruir la inocencia y en profanar la virginidad. Sentía un gran deleite al estrangular a niños de corta edad incluso cuando esos niños descubrían los primeros placeres y dolores de su carne inocente".

"Contemplaba a aquellos que poseían hermosa cabeza y proporcionados miembros para después abrir sus cuerpos y deleitarme a la vista de sus órganos internos y muy a menudo, cuando los muchachos estaban ya muriendo, me sentaba sobre sus estómagos, y me complacía ver su agonía...".

"Me gustaba ver correr la sangre, me proporcionaba un gran placer. Recuerdo que desde mi infancia los más grandes placeres me parecían terribles. Es decir, el Apocalipsis era lo único que me interesaba. Creí en el infierno antes de poder creer en el cielo. Uno se cansa y aburre de lo ordinario. Empecé matando porque estaba aburrido y continué haciéndolo porque me gustaba desahogar mis energías. En el campo de batalla el hombre nunca desobedece y la tierra toda empapada de sangre es como un inmenso altar en el cual todo lo que tiene vida se inmola interminablemente, hasta la misma muerte de la muerte en sí. La muerte se convirtió en mi divinidad, mi sagrada y absoluta belleza. He estado viviendo con la muerte desde que me di cuenta de que podía respirar. Mi juego por excelencia es imaginarme muerto y roido por los gusanos”.

“Yo soy una de esas personas para quienes todo lo relacionado con la muerte y el sufrimiento tiene una atracción dulce y misteriosa, una fuerza terrible que empuja hacia abajo… si lo pudiera describir o expresar, probablemente no habría pecado nunca. Yo hice lo que otros hombres sueñan. Yo soy vuestra pesadilla”.

Fuente: wikipedia

Dermatozoos - Casuística

Transplante de cuerpos vudú


A través de la magia negra una persona puede realizar un trasplante o un robo de otro cuerpo. Esta técnica consiste en abandonar el cuerpo de uno mismo (el ocupante) para pasarse al de su donante. El alma del donante abandonará su cuerpo, por lo que durante un breve período de tiempo será un cadáver hasta que el alma del ocupante se adentre en él para siempre.
Con este método lo que se realiza es una suplantación de la la otra persona, y es un proceso que no puede revertirse.
Esta clase de ritual se lleva a cabo para poder obtener algo que se desea, en este caso la obtención de lo que la otra persona tiene, ya pueden ser riquezas, salud, belleza, juventud, poder, etc.
Este ritual no es fácil de llevar a cabo, ya que el donante nunca o casi nunca suele estar de acuerdo, por lo que estos rituales se llevan a cabo gracias a una serie de engaños o por la fuerza bruta.

La forma en la que se realiza un trasplante de cuerpos es la siguiente:

La persona que quiere realizar el cambio debe de hablar con un bokor, que puede ser un sacerdote o una sacerdotisa del Vudú Congo, para que éste le ayude a lograrlo. Cuando ambas partes llegan a un acuerdo sobre el precio (no tiene que ser necesariamente monetario), el bokor creará una muñeca de vudú. Esta muñeca simboliza a la persona que servirá como donante. El traspaso de cuerpos lleva un tiempo determinado y dependerá de cada persona.
Durante la preparación del ritual, el bokor se quedara con el ocupante, utilizándolo como su esclavo personal. La misión del bokor es preparar a la persona para asegurarse de que no tenga ninguna clase de dudas acerca del traspaso.
El bokor le aplicará terribles y crueles tormentos con el fin de separar el alma del cuerpo. Si en algún momento la persona tiene dudas sobre el ritual éste no funcionará. Por otro lado, si el alma de ambos, tanto del donante como del ocupante, no están suficiente separadas la aplicación del dolor sera repetitivo e intenso.
Para que el ritual funcione la persona interesada deberá utilizar una serie de engaños o la fuerza bruta para llevar a su víctima al lugar donde se realizará el ritual, y así producir el trasplante.
Durante el ritual, cuando las almas este libres, el alma del donante será sacrificada, mientras que el alma del ocupante se hará con el control del cuerpo de la otra persona. Este proceso llevará varios días.
Es importante destacar que para que el ritual se lleve a cabo con éxito, las personas tienen que ser jóvenes, ya que de esta forma el éxito sería más probable.
Este ritual de vudú procede de África Central, y es uno de los más antiguos que se conocen hasta el momento. Durante el siglo XVI fue llevado a América. Esta clase de rituales esta penalizado por la Ley, aunque se practica en todo el mundo.

Fuente: http://webs.ono.com/bextrema/vudu/


El buitre me picoteaba los pies. Ya me había desgarrado los zapatos y las medias y ahora me picoteaba los pies. Siempre tiraba un picotazo, volaba en círculos amenazadores alrededor y luego continuaba su obra. Pasó un señor, nos miró un rato y me preguntó por qué toleraba al buitre.
- Estoy indefenso –le dije-, vino y empezó a picotearme; lo quise espantar y hasta proyecté torcerle el pescuezo, pero estos animales son muy fuertes y quería saltarme a la cara. Preferí sacrificar los pies; ahora están casi hechos pedazos.
- No se debe atormentar – dijo el señor-, un tiro y el buitre se acabó.
- ¿Le parece? –pregunté-, ¿quiere encargarse usted del asunto?
- Encantado –dijo el señor-, no tengo más que ir a casa a buscar mi fusil, ¿puede aguantar media hora más?
- No sé – le respondí, y por un instante me quedé rígido de dolor; después agregué: - por favor, pruebe de todos modos.
- Bueno –dijo el señor-, me apuraré.
El buitre había escuchado tranquilamente nuestro diálogo y había dejado vagar la mirada entre el señor y yo. Ahora vi que había comprendido todo: voló un poco más lejos, retrocedió para alcanzar el impulso óptimo, y, como un atleta que arroja la jabalina, encajó su pico en mi boca, profundamente.
Al caer de espaldas sentí como una liberación; sentí que en mi sangre, que colmaba todas las profundidades y que inundaba todas las riberas, el buitre, irremediablemente, se ahogaba.


"El Buitre", 1920, Franz Kafka
"Soñé que encontraba en mi cuarto a mis muñecas muertas y las enterraba en el jardín."

¿Qué habíamos hecho ese día?